sábado, 24 de abril de 2010

EN RESUMEN

La enfermedad mental suele degenerar en aislamiento social, inactividad, abulia, desorden del ritmo de vida en general y, en ciertos casos y circunstancias, comportamientos violentos e intentos suicidas.

Actualmente el tratamiento de los trastornos mentales posee un enfoque integrativo y multidisciplinar, en el que participan psicólogos y psiquiatras, educadores sociales, enfermeros psiquiátricos, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales y otros profesionales. Cada tratamiento integra, dependiendo del caso, la administración de psicofármacos como métodos paliativo de los síntomas más pronunciados, para así dar paso a un proceso de intervención psicológica para atender los orígenes y manifestaciones del trastorno y así generar un estado de bienestar más sólido, efectivo y permanente en las personas que sufren de esta enfermedad.

En 1973 la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés) decidió eliminar la homosexualidad del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM). El 17 de mayo de 1990 la OMS elimina la homosexualidad y la transexualidad de la lista de enfermedades mentales.

TICS sindrome de Tourette

El síndrome de Tourette (ST) es un trastorno neurológico.

El trastorno lleva el nombre del médico Georges Gilles de la Tourette, neurólogo pionero francés quien en 1885 publicó un resumen de nueve casos de personas con reflejos involuntarios. Otro médico francés, Jean Marc Gaspard Itard, describió en 1825, por primera vez, el caso de una mujer noble francesa de 86 años de edad con la enfermedad, la marquesa de Dampierre.

Por lo general, los síntomas de ST se manifiestan en el individuo antes de los 18 años de edad. El ST puede afectar a personas de cualquier grupo étnico, aunque los varones lo sufren unas 3 o 4 veces más que las mujeres.

El curso natural de ST varía entre pacientes. A pesar de que los síntomas de ST oscilan entre leves hasta muy severos, en la mayoría de los casos son moderados.

Anorexia nerviosa

La anorexia nerviosa es un trastorno psiquiátrico y alimenticio caracterizado por una distorsión de la imagen corporal que conduce a la persona afectada a bajar de peso por su temor obsesivo a engordar. Afecta sobre todo a chicas adolescentes del mundo occidental. No hay que confundir la enfermedad llamada anorexia nerviosa con el síntoma de falta de apetito conocido simplemente como "anorexia".

En la anorexia, la persona no basa su autoestima en sus logros en el trabajo, aficiones o vida privada, sino exclusivamente en su peso o su capacidad para controlarlo. Es una enfermedad menos frecuente que la bulimia, con una tasa del 0.7% de las chicas adolescentes, pero sin embargo tiene un peor pronóstico y suele conllevar graves complicaciones físicas. Sólo uno de cada doce afectados es hombre. En ocasiones, puede aparecer también en adultos o en preadolescentes.

Aunque la enfermedad se cura en la mayoría de los casos, un 10% de las personas afectadas muere como consecuencia de las complicaciones físicas. A veces se da de forma breve y no necesita tratamiento, pero en otras ocasiones puede prolongarse y no responder a ninguna terapia.

Actualmente, la investigación científica sobre las causas de la anorexia se centra en localizar genes relacionados con el neurotransmisor serotonina. Sin embargo, los factores ambientales juegan también un papel fundamental, como las críticas de la familia o los amigos, la presión cultural sobre las jóvenes para adaptarse al ideal de belleza actual, problemas entre los padres, e incluso posibles abusos sexuales pasados. En general, las personas que padecen anorexia ya tenían antes poca auto-confianza y un elevado perfeccionismo.

El insomnio

El insomnio es uno de los trastornos del sueño más comunes.

Aunque el insomnio únicamente suele concebirse como la dificultad para iniciar el sueño, lo cierto es que la dificultad para dormir puede tomar varias formas:

  • dificultad para conciliar el sueño al acostarse (insomnio inicial, el más común de los tres)
  • despertares frecuentes durante la noche (insomnio intermedio)
  • despertares muy temprano por la mañana, antes de lo planeado (insomnio terminal)

Esto impide la recuperación que el cuerpo necesita durante el descanso nocturno, pudiendo ocasionar somnolencia diurna, baja concentración e incapacidad para sentirse activo durante el día.

Varios son los determinantes de este trastorno de sueño. Factores como el estrés, la elevada activación del organismo o la depresión son relevantes. En la actualidad, es frecuente la prescripción de fármacos para el tratamiento a corto plazo del insomnio. Sin embargo, el tratamiento farmacológico no constituye una solución adecuada a mediano y largo plazo, y es preferible evaluar en estos casos el uso de otras técnicas, como la terapia conductual o cognitivo-conductual. Un asunto de primer orden en el abordaje de este trastorno (el insomnio es en realidad un síntoma, y no una enfermedad) consiste en instruir al paciente acerca de los principios de la llamada profilaxis o higiene del sueño.

La neurosis

El término neurosis fue propuesto por el médico escocés William Cullen en 1769 en referencia a los trastornos sensoriales y motores causados por enfermedades del sistema nervioso. En psicología clínica, el término se usa para referirse a trastornos mentales que distorsionan el pensamiento racional y el funcionamiento a nivel social, familiar y laboral adecuado de las personas.

Existe una confusión generalizada sobre el término “neurosis”. Por un lado se aplica, como síntoma, a un conjunto heterogéneo de trastornos mentales que participan de mecanismos inadaptativos ligados a la ansiedad. Por otra parte su uso popular (como sinónimo de “obsesión”, “excentricidad” o “nerviosismo”) ha provocado su extensión a terrenos no estrictamente ligados a la enfermedad mental.